Ligar el comercio y los derechos sindicales
El comercio internacional, que debería contribuir a lograr mejores condiciones de vida y de trabajo, ha creado en la práctica enormes problemas para los trabajadores. Aunque muchos países se han convertido en importantes exportadores, la mayoría de los trabajadores no ha obtenido prácticamente ninguna mejora en su nivel de vida, ya que la discriminación y la flagrante explotación y violación de los derechos sindicales básicos se ha venido convirtiendo en parte del comercio global. De hecho, con la intensificación de la competencia entre los países, los esfuerzos de los trabajadores por compartir los beneficios del creciente comercio de exportación suelen encontrar resistencia y represión.
Como resultado, los sectores que una vez fueron considerados como motor del desarrollo, actualmente se traducen apenas en empleo inseguro, a corto plazo y en condiciones de explotación que igualmente podría desaparecer de la noche a la mañana, dejando nada a su paso: ni recursos ni destrezas ni futuro. Y en ningún sector es esto más obvio que en los textiles y el vestuario, en donde se prevé que la liberalización del comercio que se avecina a partir del 2005 resulte en la destrucción de las industrias emergentes y las industrias con dificultades, con la consecuente pérdida de millones de puestos de empleos en el sector manufacturero en algunos de los países más pobres del mundo.
El desarrollo no implica únicamente crecimiento económico: debe además ir acompañado de progreso social, lo que a su vez dará como resultado un aumento del poder adquisitivo y una mayor prosperidad.
La FITTVC debe:
• exigir acciones para paliar la crisis masiva que pudiera generarse luego el fin del Acuerdo sobre Textiles y Vestuario el 31 de diciembre de 2004, incluyendo:
- la continuación de las regulaciones comerciales luego del fin del Acuerdo sobre Textiles y Vestuario en el 2005 y su extensión al sector calzado;
- estrategias para el futuro que garanticen que los beneficios de la producción son distribuidos equitativamente, en donde los trabajadores afectados puedan llegar a ser consumidores y, así, permitir el funcionamiento de los mecanismos para el desarrollo sustentable;
- participación tripartita en todas las negociaciones sindicales;
- la inclusión de las normas laborales como condición en todos los acuerdos comerciales internacionales;
- medidas diseñadas para ayudar a las industrias emergentes y a las industrias con dificultades, particularmente en los países en desarrollo, a hacer ajustes para enfrentar la amenaza impuesta por productores dominantes, como China, incluyendo restricciones expresas sobre estos productores dominantes;
- la promoción del comercio basado en el respeto de las normas laborales internacionales a través de un mecanismo de recompensa y sanción;
- una revisión urgente de la liberalización del comercio y de, particularmente, su impacto en el empleo y las condiciones de trabajo en industrias intensivas tales como los textiles, el vestuario y el calzado;
- buscar el compromiso de los minoristas multinacionales y de las compañías de marca de mantener su base de producción y abastecimiento por país; de subcontratar sólo a proveedores que respetan la legislación nacional y las normas laborales internacionales; de garantizar que los trabajadores desplazados como resultado de la consolidación de sus cadenas de producción y abastecimiento contarán con un nuevo empleo y que, en los casos en que por razones geográficas esto o sea posible, garantizar que tales trabajadores tengan oportunidades de recapacitación y que cuenten con los servicios de apoyo para trabajadores y para sus comunidades.
• insistir en que cualquier estrategia para el futuro deberá estar basada en la prestación de respaldo para ayudar a la industria a satisfacer las demandas de la competencia internacional, lo cual incluye el despacho de productos de buena calidad, a precios regulados y asequibles y producidos en condiciones decentes. Tales estrategias deben permitir la intervención externa en áreas como:
- respeto por las normas laborales internacionales;
- crecimiento y desarrollo del trabajador, especialmente de la mujer;
- fortalecimiento de destrezas;
- difusión de tecnología;
- productividad;
- mejoramiento de los sistemas de gerencia;
- calidad mejorada;
- desarrollo del mercado, tanto internamente como externamente.
• seguir haciendo campaña en favor de la incorporación de cláusulas relativas a los derechos sindicales en los acuerdos y procedimientos de la Organización Mundial del Comercio, dicha cláusula ha de incluir la libertad de asociación y la protección del derecho a organizarse, la prohibición del trabajo infantil y forzoso y eliminar la discriminación;
• pedir, como primer paso, que la OMC establezca un grupo de trabajo formal y permanente, con plena participación de la OIT - que tendría que tener estatus consultivo ante la OMC - y con un programa de trabajo definido incluyendo:
a) un mandato para realizar un análisis y proponer procedimientos e instrumentos para el tratamiento de la normativa laboral básica dentro del sistema comercial internacional;
b) examinar cómo asociar el comercio al respeto de la normativa laboral básica, incluyendo incentivos positivos y asistencia;
c) considerar medidas que deberán tomarse cuando la liberalización del comercio esté asociada a violaciones de la normativa laboral básica;
d) revisar los mecanismos de la OMC para promover la apertura y transparencia y garantizar que las negociaciones y los acuerdos comerciales sean consistentes con el respeto a la normativa laboral básica dentro del trabajo de la OMC.
• insistir en que la OMC llegue a un acuerdo sobre una serie de medidas encaminadas a resolver las principales preocupaciones de los países en vías de desarrollo, incluyendo un acceso mejorado a los mercados e incentivos positivos para los países en desarrollo, especialmente los menos desarrollados, siempre y cuando respeten la normativa laboral básica;
• pedir que la OMC establezca una total transparencia y apertura con respecto a otras agencias relevantes, en particular la OIT, y cree estructuras consultivas para sindicatos y empresarios, además de garantizar oportunidades de consulta y diálogo con organizaciones no gubernamentales y otros elementos de la sociedad civil;
• rechazar el empleo de cualquier provisión relativa a derechos sindicales con fines proteccionistas, al tiempo que se insiste en que la violación sistemática de los derechos sindicales fundamentales para adquirir una ventaja competitiva con respecto a otros países que respetan dichos derechos es una forma particularmente cruel de proteccionismo;
• trabajar para asegurarse de que el “Compacto Global” de Naciones Unidas contribuya a lograr una asociación global, creando un marco efectivo de normas multilaterales para la economía global;
• pedir a sus afiliados que presionen a sus respectivos gobiernos para que cumplan los compromisos adquiridos en la Declaración de Copenhague de 1995, mediante nuevos programas nacionales integrados y con el apoyo activo de agencias internacionales, incluyendo la OIT;
• hacer campañas para asegurarse de que los trabajadores del sector del textil, vestuario y cuero, por medio de sus sindicatos, tengan la oportunidad de participar en todas las negociaciones nacionales, regionales e internacionales sobre cuestiones políticas, económicas y comerciales;
• apoyar las presiones sobre los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales para consolidar el marco destinado a vigilar la operación de los mercados financieros internacionales, reduciendo la volatilidad de los flujos de capital a corto plazo, y movilizando los recursos financieros para el desarrollo social;
• ejercer presión ante las Instituciones Financieras Internacionales para que actúen más consistentemente y en mayor coherencia con el sistema de las Naciones Unidas y para desarrollar prácticas operacionales que son consistentes con los compromisos establecidos en áreas tales como la reducción de la pobreza, las normas laborales fundamentales, la calidad de los servicios públicos y desarrollar un sistema financiero internacional que sea permita el desarrollo estable y sostenido de todas las regiones;
• insistir en que todos los préstamos de las Instituciones Financieras Internacionales para desarrollos en el sector privado relacionados con los textiles, el vestuario o el calzado incluyan cláusulas condicionantes que exijan el respeto por las normas laborales internacionales por parte de las compañías objeto de los préstamos;
• presionar a las agencias internacionales para asegurarse de que su ayuda contribuya a un desarrollo equilibrado y equitativo mediante la creación de empleo y la mejora del nivel económico y social a través de proyectos prácticos que incluyan educación, vivienda, sanidad, suministro de agua corriente, servicios médicos, etc.; además de fortalecer los procedimientos públicos para controlar la aplicación de los programas de ayuda, incluyendo la activa participación de los sindicatos;
• apoyar las presiones a los gobiernos para que reajusten sus políticas macro-económicas con objeto de fomentar una mayor generación de empleo y la reducción de los niveles de pobreza;
• presionar a las agencias internacionales para que cancelen por completo la deuda contraída por los países más pobres y proporciones mayores reducciones a la deuda y los pagos de intereses de otros países endeudados, y que aumenten la ayuda internacional para reemplazar los préstamos excesivamente costosos por parte del sector bancario privado;
• presionar a las agencias internacionales para que tomen medidas con objeto de poner fin a las prácticas ilegales en el comercio de productos de textil, vestuario, cuero y calzado, incluyendo el trasbordo de envíos para eludir ilegalmente las cuotas de importación, la copia ilegal de diseños y la falsificación de etiquetas y marcas comerciales, que desestabilizan la industria y amenazan el empleo proporcionado por los legítimos fabricantes y comerciantes;
• hacer campaña para que la ropa usada donada caritativamente tenga tal fin y se distribuya de forma gratuita en lugar de comercializada de tal modo que destruya puestos de trabajo en los países en vías de desarrollo aumentando la pobreza de los trabajadores del textil, vestuario, calzado y cuero y de sus familias;
• seguir atento a los acontecimientos que tienen lugar en el comercio internacional de textil, vestuario y cuero;
• seguir apoyando a la representación conjunta CIOSL/FSI en Washington para presionar sobre el FMI y el Banco Mundial a fin de garantizar una dimensión social en la política económica internacional.



